
Ayer también se puso el punto y final a la sexta edición de la Feria del Vino y de la Tapa con la entrega de premios al restaurante y a la taberna que han ofrecido el mejor caldo y la mejor receta gastronómica, según la votación de los propios asistentes a esta cita, por la que han pasado en esta ocasión cientos de personas y que se ha trasladado este año al recinto ferial de la avenida de Las Camachas. “El mejor vino, según ese particular jurado popular, ha sido el fino servido por la Taberna Bolero, mientras que la mejor tapa ha correspondido a un serranito del restaurante Gambrinus”, ha explicado la teniente de alcalde de Desarrollo Económico, Aurora Barbero. La VI Feria del Vino y de la Tapa ha reunido a cinco bodegas –Alvear, Pérez Barquero, Robles, Bolero y Marenas-, dos cooperativas –La Aurora y La Unión- y seis restaurantes de la localidad –Paco Pepe, Grambrinus Don Ramiro, Las Llares de Alvear, Al-Liquindoi, Entrebarras y Bolero-.
La Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles fue declarada De Interés Turístico Nacional el 10 de diciembre de 1974, tras la celebración de dieciséis ediciones. En el expediente relacionado con la declaración de interés turístico de la Fiesta, que se inició el 10 de febrero de 1972, se establecía que “el día 13 de noviembre de 1955, un grupo de obreros, empleados y patronos del gremio vitivinícola montillano, se reunieron para fundar la Hermandad que bajo el título y patrocinio de Nuestra Señora de Las Viñas, había de agrupar a todos los que de alguna manera están vinculado a la principal riqueza del pueblo”. La alcaldesa de la ciudad, Rosa Lucía Polonio, ha apostado en esta 55 edición por un modelo de desarrollo económico para Montilla en el que el vino tenga un importante papel. “Montilla, con su historia, su cultura y ese vino que la define, es una gran marca de calidad que ampara y respalda a un significativo potencial emprendedor que es, en sí, garantía de futuro”, ha insistido.



